Denuncian que robots de reparto de comida escanean rostros y comparten datos biométricos

Publicado: 20 oct 2026, 15:37 GMT-5|Actualizado: hace 1 hora

(AP) - La batalla sobre los robots de reparto de comida ha llegado a los tribunales de Chicago, donde dos clientes acusan a las empresas propietarias de recopilar sus datos biométricos sin consentimiento.

Los hombres presentaron demandas colectivas por separado ante el tribunal del condado Cook el 9 de octubre contra Coco Robotics y Serve Robotics, y alegan que las empresas violaron la ley estatal de privacidad. Afirman que las máquinas escanearon sus rostros y manos sin su conocimiento ni su consentimiento.

Ambas empresas rechazan las acusaciones.

Las demandas sostienen que las cámaras y el LiDAR de los robots —una tecnología que emite pulsos láser para medir distancias y cartografiar el entorno— captaron mediciones de los rostros y las manos de los clientes cuando se acercaban a las máquinas para recoger sus pedidos.

Mitchell Breidinger, del vecindario Near North Side, señala que pidió comestibles a través de DoorDash en septiembre de 2025 y nunca eligió entrega con robot. Pero, según su demanda, su pedido fue asignado a un robot de Coco. Cuando llegó, tuvo que colocarse cerca de la máquina para introducir un código y recoger sus comestibles.

Breidinger alega que las cámaras del robot grabaron su rostro, cabeza y manos, mientras que sus sensores LiDAR midieron su geometría. Su demanda también sostiene que un operador remoto observó el video de la entrega en tiempo real. Afirma que Coco no le informó por escrito que recopilaría su información biométrica, no explicó cuánto tiempo conservaría los datos ni obtuvo su consentimiento por escrito.

Barry Schain, residente de Lincoln Park, denuncia una experiencia similar con Serve Robotics. Indica que ha recibido tres entregas de robots de Serve, la más reciente el 4 de octubre, cuando un pedido de Uber Eats fue asignado a un robot aunque él no había seleccionado entrega con robot, según la demanda.

Ambas demandas afirman que las empresas conservan video y datos de sensores para entrenar sistemas de inteligencia artificial. La demanda de Schain también cita las divulgaciones de Serve sobre la concesión de licencias de conjuntos de datos de video y LiDAR a terceros para el entrenamiento de IA. La demanda de Breidinger sostiene que Coco ha compartido datos recopilados por robots con OpenAI y otros terceros.

Según las demandas, las mediciones biométricas de los clientes se almacenan luego junto con sus nombres y direcciones en los sistemas de datos de las empresas, vinculando los datos con personas identificables.

Las demandas acusan a las empresas de violar la Ley de Privacidad Biométrica de Illinois, que exige a las compañías que recopilan datos biométricos proporcionar un aviso por escrito que explique qué recopilan y por qué, obtener consentimiento por escrito y mantener una política para conservar y destruir los datos.

Tanto Coco como Serve negaron estar recopilando información biométrica de clientes o transeúntes. Un portavoz de Serve sostuvo que la empresa “se defenderá” de la demanda, mientras que un vocero de Coco afirmó que la compañía está “segura de que esta demanda frívola desaparecerá”.

“Esta demanda malinterpreta fundamentalmente nuestra tecnología; no hemos recopilado datos biométricos en Chicago”, expresó el portavoz de Coco en un comunicado, y añadió que cumplir con las leyes de privacidad es una “máxima prioridad” para la empresa.

“Los datos que compartimos son datos de navegación que se utilizan para hacer que las aceras sean más seguras para todos los usuarios”, continuó el portavoz de Coco. “Por ejemplo, proporcionamos información en tiempo real sobre peligros en las aceras a BlindSquare, una aplicación de navegación creada para personas ciegas o con baja visión. No compartimos datos del inicio o del final de los trayectos de entrega en el marco de nuestras alianzas de intercambio de datos. La privacidad y el cumplimiento de la ley son prioridades máximas en todo lo que hacemos”.

El portavoz de Serve indicó que los robots de la empresa usan cámaras y sensores para desplazarse por las aceras de manera segura.

“Serve no utiliza esos datos para identificar a personas y nuestros sistemas no están diseñados para identificar a individuos ni crear perfiles biométricos”, afirmó el portavoz en un comunicado.

Las demandas buscan indemnizaciones legales de 1,000 dólares por cada infracción negligente o 5,000 dólares por cada infracción intencional o temeraria, además de otras medidas de reparación.

Las demandas se suman al creciente escrutinio sobre los robots de reparto, que se han convertido en una presencia habitual en las aceras de Chicago, donde residentes han expresado preocupaciones sobre seguridad, accesibilidad, vigilancia y la posible pérdida de empleos de reparto.

Chicago puso en marcha su programa piloto de robots de reparto en 2022 bajo la exalcaldesa Lori Lightfoot. Coco comenzó a operar en la ciudad a finales de 2024, seguida por Serve Robotics en septiembre de 2025. El programa, supervisado por el Departamento de Transporte de Chicago y el Departamento de Asuntos Empresariales y Protección al Consumidor, expirará en mayo de 2027, a menos que el concejo municipal apruebe una prórroga.

El residente de Lincoln Park Josh Robertson inició una petición el año pasado en la que pidió a la ciudad pausar el programa hasta que los funcionarios publiquen datos de seguridad y accesibilidad, celebren una audiencia pública y establezcan reglas más claras. Más de 4,500 personas habían firmado la petición hasta el mes pasado. Residentes han reportado robots bloqueando aceras y cruces peatonales, creando obstáculos para personas con discapacidad y generando inquietud por cámaras que graban a peatones.

La oposición también ha llegado a la alcaldía. El concejal Daniel La Spata rechazó en febrero planes para ampliar los robots en gran parte de su distrito, después de que más del 83% de los residentes que respondieron a una encuesta en línea se opusieran firmemente a la expansión.

La ciudad también creó una línea telefónica para que los residentes reporten preocupaciones o quejas sobre los dispositivos.

Un robot de Serve atravesó el vidrio de una parada de autobús en West Town en marzo, y esparció fragmentos de vidrio por la acera. Días después, un robot de Coco chocó contra otra parada de autobús en Old Town. Ambas empresas dijeron que estaban investigando los choques y asumieron los costos de reparación.

Un video que mostraba a más de una docena de robots de Coco rodeándose entre sí y quedando atascados en una acera de Lincoln Park se volvió viral en septiembre, acumulando cientos de miles de visualizaciones y reavivando las críticas a la tecnología.

Las empresas han defendido los robots como una opción más segura y sostenible para entregas de corta distancia, que puede reducir los viajes en automóvil y la congestión del tráfico.