El juez fijó una fianza de $1.25 millones, y dijo que el monto elevado se debía a la gravedad de los cargos y a la proximidad al tribunal donde supuestamente ocurrieron.
Según la policía, Marek Malone estaba visiblemente intoxicado y habría apuntado con “pistolas de dedo” a maestros y estudiantes y dijo que les iba a disparar.
Tras buscar dentro del apartamento y en el pasillo del octavo piso, se asomó por el balcón y lo encontró en el concreto, en la parte inferior del edificio.