Trump dice que su salón de baile tendrá base para drones con misiles

Publicado: 23 sep 2026, 08:10 GMT-5|Actualizado: hace 2 horas

WASHINGTON (AP) — La visión, basada en inteligencia artificial, del presidente Donald Trump para la base de drones que pretende instalar sobre el nuevo salón de baile de la Casa Blanca incluye vehículos aéreos no tripulados con misiles y tropas armadas, supuestamente para proteger el complejo de 7.2 hectáreas (18 acres) y la capital de Estados Unidos.

Unos cientos de metros (pies) más allá, ya opera discretamente una base para drones, operada por el Servicio Secreto y no por el ejército. Equipados con cámaras y sensores para detectar posibles amenazas a vista de pájaro, los pequeños aparatos permanecen en alerta en cuatro cajas grises impermeables hasta que se despliegan por orden de los agentes.

Bases para drones, fotografiadas en un edificio federal cerca de la Casa Blanca, el 16 de...
Bases para drones, fotografiadas en un edificio federal cerca de la Casa Blanca, el 16 de septiembre de 2026, en Washington. (AP Foto/Allison Robbert)(Allison Robbert | AP Photo/Allison Robbert)

La agencia utiliza un modelo conocido como “dron como primer interviniente”, que consiste en desplegar aparatos rápidos y desarmados desde estaciones al aire libre para que sirvan como cámaras voladoras. Ese sistema ha sido adoptado por cientos de agencias policiales en el país, a menudo impulsado por software de inteligencia artificial para ayudar a esquivar obstáculos o rastrear objetivos.

La existencia de los drones de vigilancia en un edificio del Departamento del Tesoro adyacente al complejo de la Casa Blanca no se había reportado previamente, y podría debilitar los argumentos legales de Trump de que la construcción del salón de baile es necesaria “para proteger la Casa Blanca y la región circundante de ataques aéreos”. La necesidad de la base de drones sustentó la defensa de Trump en materia de seguridad nacional para el proyecto, una justificación que ahora cita para la construcción de un arco masivo a las puertas del Cementerio Nacional de Arlington.

La demolición de parte de la Casa Blanca para construir el salón de baile anhelado por el...
La demolición de parte de la Casa Blanca para construir el salón de baile anhelado por el presidente Donald Trump, en Washington, el 5 de mayo del 2026. (AP foto/Julia Demaree Nikhinson)(Julia Demaree Nikhinson | AP)

La instalación es, por el momento, mucho menos imponente que la visión descrita por Trump, con sus filas de drones de ataque futuristas, aparentemente inspirados en los empleados en ataques militares de Estados Unidos, que expertos en aviones no tripulados describen como extravagantes.

“Para ser honesto, si un dron estuviera tan cerca de la Casa Blanca como para necesitar ser interceptado, ya habría llegado demasiado lejos”, afirmó Matt Sloane, cofundador de SkyfireAI, que fabrica software para vehículos aéreos no tripulados utilizados por agencias de seguridad pública.

Según Sloane, sería más realista que la Casa Blanca construyera algo parecido a lo que el Servicio Secreto utiliza al lado: “El dron despega y hace algún tipo de barrido del perímetro o lo que sea, y luego se vuelve a meter en la caja”.

La Casa Blanca no realizó declaraciones para este reporte. El Servicio Secreto declinó comentar los detalles específicos de sus operaciones con drones, pero indicó que los nuevos muelles son independientes de la base del salón de baile de Trump.

Los detalles de la base de Trump siguen siendo confusos

La seguridad del presidente y del complejo de la Casa Blanca suele ser competencia del Servicio Secreto, que trabaja en estrecha coordinación con la Oficina Militar de la Casa Blanca y otros elementos militares cuando es necesario.

Trump ha dicho que la base de drones surgió a petición de oficiales del ejército. En declaraciones a reporteros en mayo, señaló que los planes para el edificio se ampliaron para atender esa solicitud: “Querían más capacidad de drones”, manifestó. En redes sociales, se jactó de que el puerto podría terminar siendo el “más sofisticado” del mundo.

Lo que Trump pretende construir en última instancia, y hasta qué punto va más allá de lo que ya se ha instalado, sigue sin estar claro. Más allá de sus imágenes generadas con IA —algunas de ellas incluidas en su recurso ante la Corte Suprema para levantar el bloqueo de tribunales inferiores a la obra— la Casa Blanca no ha revelado qué tipo de drones se utilizarán ni con qué propósito táctico.

El Servicio Secreto emplea drones de vigilancia más pequeños, que tienen una fracción del tamaño de los de ataque que aparecen en las imágenes de IA de Trump. La Fuerza Aérea de Estados Unidos compró drones similares a Skydio en abril para proteger bases en todo Oriente Medio. La empresa también suministró aparatos para ayudar a proteger partidos de la Copa del Mundo este verano.

El Servicio Secreto lleva años ampliando sus programas de drones y de medidas contra ellos. Pero esa labor se aceleró desde el intento de asesinato de Trump en 2024 en un mitin de campaña en Butler, Pensilvania, cuando la agencia falló tanto al no actuar contra un aparato utilizado por el atacante para reconocer el lugar del ataque, como al no volar uno propio para vigilar el evento desde el aire.

En las semanas siguientes, los drones de vigilancia, con y sin cable, se volvieron habituales en mítines y en grandes eventos en el complejo de la Casa Blanca.

En un video publicado por la agencia en el que se destaca su despliegue, el Servicio Secreto indicó que los drones Skydio se usan para proporcionar “conciencia situacional en tiempo real” y “vigilancia aérea”.

“Permite ver la amenaza antes de que se convierta en un problema y asignar recursos en consecuencia”, explicó Dustin Talbott, de la División de Seguridad de Aviación y Espacio Aéreo del Servicio Secreto, en la grabación. ”Ya no esperamos a que la amenaza se revele. La encontramos primero”.

Skydio no hizo comentarios para este reportaje.

La visión del puerto de Trump enfrentaría obstáculos logísticos

Trump ha convertido en prioridad reforzar la presencia de drones alrededor de la Casa Blanca, en respuesta a un aumento de la violencia política y a la evolución de la guerra con drones.

Paul Eckloff, exsupervisor de la división de protección presidencial del Servicio Secreto, señaló que la guerra entre Rusia y Ucrania ha puesto de manifiesto los riesgos que plantean estos aparatos, incluso los modelos comerciales que pueden causar daños masivos. Los aviones no tripulados representan ahora una de las mayores amenazas emergentes contra las que la Casa Blanca debe defenderse, indicó.

Durante el primer mandato de Trump, las conversaciones sobre drones a menudo se centraban en su uso en lugares como Irak y Siria, apuntó Javed Ali, quien formó parte del Consejo de Seguridad Nacional en ese periodo y ahora imparte clases de Seguridad Nacional en la Universidad de Michigan. Desde entonces, se ha convertido en un asunto de seguridad interna, agregó.

Sin embargo, instalar una concurrida base para drones en el tejado de la Casa Blanca supondría un importante desafío logístico, indicó. “Hay toda una serie de preguntas, como quién es responsable de supervisarla y cómo se evitarían conflictos con el espacio aéreo comercial”, planteó.

Las complejidades en torno a la supervisión federal quedaron en evidencia este año cuando el ejército utilizó un láser para derribar un dron cerca de El Paso, Texas, solo para descubrir que pertenecía a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza. El incidente llevó a la FAA a cerrar brevemente el espacio aéreo cercano.

Un centro de drones en la Casa Blanca tendría que operar en un espacio aéreo concurrido y complejo alrededor de Washington, no lejos del Aeropuerto Nacional Reagan y de rutas de vuelo utilizadas por otras aeronaves militares.

Los detractores dicen que la Casa Blanca se está convirtiendo en una fortaleza

Trump empezó a hablar de la base de drones en mayo, semanas después de que un juez federal detuvo la construcción del salón de baile, pero permitió la continuidad de las obras en componentes de seguridad. Más tarde, el presidente se refirió al salón de baile como un “complejo militar”, apoyándose en esa función de seguridad como justificación legal.

En agosto, la Corte Suprema autorizó a Trump a seguir adelante con la construcción mientras el recurso judicial sigue su curso.

Los opositores sostienen que el presidente está yendo demasiado lejos al reforzar la Casa Blanca, convirtiéndola en algo más parecido a una fortaleza. Edward Lengel, exhistoriador jefe de la Asociación Histórica de la Casa Blanca, afirmó que Trump ha militarizado el complejo a una escala que choca con su legado como “la casa del pueblo”.

“La convierte en un gran puercoespín gigante que tiene sus púas apuntando hacia el pueblo y contra el mundo”, dijo Lengel.

Trump ha argumentado que la Casa Blanca estaba en “muy malas condiciones” cuando regresó al cargo, y afirmó que se había vuelto vulnerable a amenazas modernas.

En ocasiones, ha manifestado preocupación por su propia seguridad y por los riesgos que plantean los drones y otras amenazas aéreas. En una cena en la Rosaleda para efectivos de las fuerzas del orden en mayo, Trump levantó rápidamente la vista del atril cuando un ave voló a baja altura sobre sus cabezas.

“Pensé que eso era un dron”, comentó provocando risas entre el público. “Ahora los hacen de todos los tamaños; pueden ser muy destructivos, como probablemente han oído”.